Estoy segura,
alguien fríamente plantea en una mesa:
se compra más barato en época de guerra,
armadles hasta los dientes
y que se entretengan.
Estoy convencida,
alguien en su cama
justifica su conciencia:
"Mujer, no podemos
dejarles que vengan".
Miles de muertos flotan
en la frontera de esa mar
que se vuelve
feroz e inmensa.
Lo único que dudo
¿realmente no pesan más sus hombros
con tanto muerto a cuestas?
Ana.
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