En el preámbulo de un beso
hay
tanto,
que a
veces es mejor
hacerse
fotógrafo
y
detener allí la imagen,
rebobinar
la película,
justo en
el momento
preciso
en el
que todo era posible,
en el
que nada estaba decidido,
y sin
embargo…
Lo
anterior a tus palabras,
los
mensajes que vuelan en las miradas,
el
palpitar del deseo,
del
anhelo,
justo
antes de un beso,
déjame
que me detenga,
ahí,
quédate
quieto.

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