me
escriben en letras mayúsculas
el libro
de la memoria,
siembran
en este campo
que alguna
vez fue fecundo,
que
algunos años dio frutos.
No soy más
que lo que he vivido,
me pueblan
las sombras,
algunos
abrazos que me acogen
en la noche
ya con los
ojos cerrados.
Pero no te
quepa duda
-
en
eso no cambio –
me sigo
alimentando
de
estrellas fugaces.



