lunes, 7 de diciembre de 2015

Menos que nada


Volverá a sentirse menos que nada

cada vez que alguien le levante la voz,

cada vez que el idioma

se vuelva salvaje

y el ambiente sea irrespirable.




Le volverá a faltar el aire,
intentará cruzar al otro lado,
mundo locura,
donde no sentir su desprecio,
donde no oir sus gritos,
sus frenazos en seco,
donde no sentir la angustia
cuando en vez de acunar a su hijo,
bambolea la cuna
hasta romper el piso.

Se volverá a sentir sin escapatoria,
haciéndolo todo mal,
haga lo que haga;
volverá a perder pie,
caerá de nuevo al abismo.

Encerrada en su castillo,
al calor de los suyos,
recuperará la cordura,
el calor, el valor, el sentido.                  

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