sábado, 26 de noviembre de 2016

Vientos de placer


Cuando tus dedos recorren mi piel,

cuando haces música con mi cuerpo

y generas melodías que yo creía olvidadas

y salen de mi vientos de placer,

me entrego,

me abandono,

y vuelvo a ser yo,

infinitamente yo,

nada, terriblemente nada,

solo una mujer

en tus brazos,

solo una tremenda fuerza

unas tremendas ganas…


Y tu cuerpo entra en el mío

mientras me estremezco toda,

y no sé dónde estoy

ni quiero saberlo.

Sólo quiero que sigas,

que no pares nunca,

que todo tú

se mezcle conmigo,

y lo vuelvo a desear

una y otra vez

y aquello no para,

vuelven las olas,

me arrastran

y estoy feliz.

No puedo describirlo de otro modo,

estoy y estoy y vuelvo a estar,

me desvanezco,

floto,

aullo…



1 comentario:

  1. Con este poema hace ya dos años empezó esta locura de sacar afuera lo que escribo

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